24 de octubre del 2023
Diagnóstico de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal
El diagnóstico es fundamental para identificar, no solo las zonas del intestino que están inflamadas, sino también la gravedad de las lesiones, ya que esto permite iniciar el tratamiento más adecuado de forma individualizada.
Analítica de sangre. Permite detectar parámetros que traducen la existencia de inflamación, de anemia, desnutrición, déficits vitamínicos y/o la presencia de infecciones.
Análisis de heces. Permite diagnosticar infecciones concomitantes (bacterias, parásitos). Existen también indicadores específicos que permiten confirmar la existencia de inflamación intestinal (calprotectina fecal).
Endoscopia digestiva (gastroscopia, colonoscopia). Estas pruebas son necesarias para establecer el diagnóstico porque permite visualizar de forma directa la mucosa intestinal (capa más interna del intestino) y obtener biopsias. No es solo fundamental para el diagnóstico de la enfermedad, sino también para monitorizar la respuesta a los tratamientos.
- La colonoscopia permite ver el colon y también, si es necesario, la parte final del intestino delgado (íleon terminal). Para su realización será necesario efectuar una limpieza del colon mediante una sustancia laxante, que se administra el día previo y/o el mismo día de la prueba. Además, dado que la insuflación de aire en el colon (necesario para conseguir una correcta visualización del mismo) produce molestias es aconsejable realizarla bajo sedación.
- La gastroscopia permite la visualización del esófago, estómago y la parte más próxima al intestino delgado (duodeno).
Cápsula endoscópica. Consiste en un dispositivo de reducidas dimensiones que se ingiere y permite tomar imágenes de todo el tubo digestivo durante su recorrido hasta que es expulsado por el ano. Es muy útil para hacer un estudio completo del intestino delgado (segmentos a los cuales no se puede acceder por la gastroscopia ni por la colonoscopia).
Ecografía intestinal. Es una prueba radiológica no invasiva que permite realizar una valoración fiable de los segmentos intestinales afectados (excepto el recto donde su precisión es limitada), y del grado de inflamación y la presencia de complicaciones (estenosis/fístula). Además, permite descartar otras enfermedades con síntomas similares (por ejemplo, una apendicitis).
Otras pruebas radiológicas. Las radiografías abdominales, la tomografía computarizada (TC) y/o la resonancia magnética (RM) son de gran utilidad para diagnosticar complicaciones (estenosis, fístulas), así como para determinar qué partes del intestino están afectadas por la enfermedad. De todas ellas la más utilizada, por sus ventajas (no irradia, muy precisa), es la RM.
Las pruebas de imagen ayudan a valorar las complicaciones, completar el estudio de la extensión de la enfermedad y valorar la respuesta a los tratamientos.
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Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 7 de mayo del 2025
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