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Tratamiento de la Obesidad

Tiempo de lectura: 7 min

El tratamiento de la obesidad debe ser integral y multidisciplinario para alcanzar y mantener un peso saludable. Pérdidas de peso de al menos un 5-10% en un período de 6 meses mejora y controla la aparición de otras enfermedades (comorbilidades) asociadas con la obesidad.

El tratamiento inicial de la obesidad incluye cambios en la pauta alimentaria y el aumento de ejercicio físico. Junto a estas estrategias y, en función del grado de obesidad, se pueden administrar fármacos u optar por la cirugía bariátrica con la finalidad de potenciar la pérdida de peso.

manzana

Alimentación. No existe una pauta alimentaria única para bajar de peso. Junto con el dietista-nutricionista se diseña un plan de alimentación equilibrado y variado para controlar las calorías, que se individualiza según el grado de obesidad, la presencia de otras enfermedades, la edad, el nivel de actividad física y las preferencias de cada persona. 

  • Reducir el aporte de calorías. La clave para bajar de peso es reducir la cantidad de calorías que se consumen. Mediante una entrevista dietética, se pueden revisar los hábitos de consumo de alimentos y bebidas con la finalidad de estimar cuántas calorías se ingieren y cómo, y establecer estrategias concretas para  reducirlas.
  • Elegir alimentos más saludables. Para que la pauta alimentaria sea más saludable, se debe aumentar la ingesta de productos vegetales como verduras, hortalizas, frutas, cereales integrales y legumbres. Así como consumir pequeñas cantidades de grasa, asegurándose de que provienen de fuentes saludables para el corazón, como el aceite de oliva, los frutos secos y los pescados azules. El consumo de productos de origen animal debe ser más minoritario, priorizando aquellos magros como pescados blancos, carnes blancas y lácteos con bajo contenido graso. Se aconseja limitar el consumo de carnes rojas y derivados, así como la adición de sal y azúcar.
  • Limitar el consumo de alimentos más calóricos. Los alimentos ricos en grasas saturadas como embutidos grasos, bollería, pastelería y precocinados, así como las bebidas refrescantes con azúcar y alcohólicas, son una manera segura de consumir más calorías, por lo que limitarlos o eliminarlos por completo de la pauta de alimentación es aconsejable para empezar a reducir el consumo de calorías.
  • Planificar las comidas. Realizar tres tomas principales por día y dos tentempiés.
realizar ejercicio físico de forma regular

Ejercicio. La actividad física adaptada a las posibilidades de cada persona y practicada de forma regular contribuye de manera favorable a controlar el peso, a mejorar los factores de riesgo asociados e influye de manera positiva en la sensación de bienestar. Para aumentar los niveles de actividad física se recomienda:

  • Programar ejercicio físico. Se recomienda iniciar la práctica de alguna actividad física al menos 150 minutos por semana e incrementar su duración, intensidad y variedad de manera progresiva a medida que se mejore la resistencia y el estado físico. Algunas actividades recomendables son caminar a paso rápido, ir en bicicleta, nadar, hacer aquagym o bailar. También se puede variar el tipo de actividad física y realizar ejercicios de tonificación/fuerza y de flexibilidad/equilibrio.
  • Reducir el sedentarismo. Estar activos aporta grandes beneficios. Se recomienda subir escaleras en lugar de coger el ascensor, aparcar más lejos de la puerta, ocuparse de las tareas domésticas y del jardín, estar activos en el tiempo de ocio,...

Tratamiento farmacológico de la Obesidad

Según las recomendaciones de las sociedades científicas, el tratamiento farmacológico está aconsejado como adyuvante al tratamiento con alimentación y ejercicio en personas con un IMC mayor a 30 kg/m2 o a 27 kg/m2 y con, al menos, una enfermedad asociada a la obesidad (dislipemia, hipertensión e hígado graso).

El objetivo de este tratamiento es ayudar en la adherencia a los cambios de estilo de vida e inducir y mantener la pérdida de peso.

El tratamiento requiere indicación y supervisión médica. En España, los fármacos aprobados como tratamiento de la obesidad son:

  • Orlistat comercializado en 1999. Su mecanismo de acción principal es una reducción a nivel intestinal del 30% de la absorción de la grasa consumida. Sus principales efectos adversos son digestivos como urgencia fecal, flatulencia y heces oleosas.
  • Liraglutide comercializado en 2016. Su mecanismo de acción principal, al ser un agonista del GLP-1 humano con una mayor vida media comparado con el secretado por el organismo, tiene efectos anorexígenos, lo que permite regular el apetito. Los principales efectos adversos son náuseas, diarrea, estreñimiento, vómitos, disminución del apetito y disminución de los niveles de azúcar en la sangre.
  • Bupropion/naltrexona comercializado en el 2017. Actúan sobre zonas del cerebro que controlan la ingesta y el equilibrio calórico y reducen la sensación placentera asociada al consumo de alimentos. Cuando se administran juntos, disminuyen el apetito y la cantidad de comida ingerida, a la vez que aumentan el gasto energético. Los pacientes que siguen este tratamiento deben someterse a un control regular de la respuesta y tolerabilidad del medicamento. Debe interrumpirse en caso de que se presenten determinados efectos adversos como aumento de la presión arterial o si, a los 4 meses del tratamiento, no se ha perdido, al menos, un 5% del peso corporal inicial.

Tratamiento quirúrgico de la Obesidad

La cirugía bariátrica (CB) es un conjunto de procedimientos quirúrgicos para el tratamiento de la obesidad severa. Actualmente, la cirugía bariátrica es el único tratamiento efectivo para alcanzar una pérdida de peso importante y sostenida en el tiempo. Las técnicas de cirugía bariátrica se dividen en técnicas restrictivas, mixtas y malabsortivas en función de los cambios a nivel del tracto gastrointestinal y de su impacto en la nutrición.

Si bien las técnicas de cirugía bariátrica continúan en evolución, en nuestro medio las más comunes en la actualidad son:

tratamiento quirúrgico estómago gastrectomía tubular

Gastrectomía tubular (restrictiva). Consiste en eliminar, aproximadamente, el 80% del estómago por lo que el 20% sobrante adquiere una forma tubular (parecido a una banana). Entre los mecanismos postulados de pérdida de peso de esta técnica están: la disminución significativa de la ingesta de alimentos que se pueden consumir (y, por lo tanto, calorías) al reducir el volumen (capacidad) del estómago y el efecto que tiene la cirugía sobre las hormonas gastrointestinales que impactan en una serie de factores que incluyen el hambre y la saciedad.

tratamiento quirúrgico obesidad bypass gástrico

Bypass gástrico (mixta). Considerado el “gold estándar” de la cirugía bariátrica. La configuración de esta técnica es altamente efectiva ya que incluye un componente restrictivo con limitación de la ingesta oral y malabsortivo con limitación de la absorción calórica. Otro mecanismo propuesto de pérdida de peso es que, al desviar el paso de los alimentos de la porción proximal del intestino delgado, se producen cambios en las hormonas gastrointestinales que promueven la saciedad y suprimen el hambre.

tratamiento quirúrgico obesidad gastrectomía y bypass

Cruce duodenal o derivación bilio-pancreática (mixta, pero con predominio del componente malabsortivo). Consiste en realizar, por un lado, una gastrectomía tubular y, por otro lado, un bypass bilio-pancreático mediante el cual las secreciones digestivas se derivan al final del intestino delgado (100 cms) lo que altera de manera importante la absorción de los alimentos. Al ser una técnica más malabsortiva se consigue una pérdida de peso mayor comparado con las dos técnicas previas, pero también puede tener más riesgo de complicaciones como diarrea, deficiencias nutricionales y desnutrición proteico-calórica.

Complicaciones del tratamiento quirúrgico de la Obesidad

La cirugía bariátrica, al ser una cirugía gastrointestinal mayor, conlleva la posibilidad de complicaciones y efectos secundarios. Las complicaciones por la cirugía o morbilidad quirúrgica se dan en alrededor del 10% de los casos.

Entre las complicaciones quirúrgicas precoces y graves están la ruptura de la línea de grapado, dehiscencia de sutura, úlceras, sangrado, estenosis de la ostomía gástrica y tromboembolismo pulmonar. 

Las complicaciones a largo plazo incluyen las deficiencias nutricionales. Entre las más frecuentes están el déficit de hierro (anemia), la vitamina B12 (anemia perniciosa), el calcio, la vitamina D (osteoporosis) y las proteínas que precisan de suplementación oral o endovenosa si falla la vía oral. Otras complicaciones menos frecuentes son diarreas, malnutrición calórica-proteica, hipoglucemias, cálculos biliares y enfermedad por reflujo gastro-esofágico.

También son muy frecuentes síntomas generales como la sensación de frío causado por la menor cantidad de grasa que recubre la superficie del cuerpo. Debilidad o cansancio que se relaciona con la pérdida de masa muscular y las deficiencias nutricionales, así como la pérdida del cabello relacionada con el déficit de proteínas y de vitaminas.

Finalmente, el exceso de piel y la flacidez cutánea que aparecen tras la pérdida de peso a veces se tienen que corregir mediante cirugía plástica.

Tratamiento psicológico cognitivo-conductual

Los factores psicológicos contribuyen al desarrollo y/o mantenimiento del sobrepeso y la obesidad. También dificultan el inicio de un tratamiento de pérdida de peso y su mantenimiento. 

Por un lado, algunas personas comen más y de manera menos saludable cuando se encuentran bajo estados emocionales negativos, como la ansiedad o la tristeza. Comer puede actuar como un mecanismo para afrontar determinadas situaciones que, aunque inicialmente pueda aliviar emociones negativas, finalmente acaba siendo problemático. Por otro lado, las personas con obesidad tienen un riesgo mayor de presentar alteraciones psicológicas. Las más frecuentes son los trastornos depresivos, de ansiedad, de la conducta alimentaria y los relacionados con el uso de sustancias. Además, tienden a sufrir dificultades de autoestima, de autoimagen y en las relaciones con los demás. 

La psicoterapia más eficaz es la cognitivo-conductual. El objetivo principal del tratamiento de la obesidad es  ayudar al cambio, a la adquisición y al mantenimiento de conductas que permitan, además de una reducción de peso y su mantenimiento, mejorar el funcionamiento psicosocial del paciente. Identificar qué situaciones, externas o internas (mentales o emocionales) predisponen a comer de manera poco adaptativa y dotar al paciente de estrategias conductuales, emocionales y cognitivas que le permitan tener una relación más saludable con la comida.

En esta terapia se utilizan técnicas para el manejo de la ansiedad, para la resolución de problemas, para el control de estímulos, para el autocontrol y para la reestructuración cognitiva, entre otras.

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Información documentada por:

Alba Andreu Martí
Lilliam Flores Meneses
Silvia Cañizares

Publicado: 17 de agosto del 2018
Actualizado: 17 de agosto del 2018

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