¿Qué es la Adicción a Internet?

Tiempo de lectura: 9 min

La adicción a Internet es un concepto controvertido desde el punto de vista científico. Se utiliza ampliamente para referirse a la pérdida de control sobre la realización de cualquier tipo de actividad gratificante a través de pantallas o dispositivos con conexión a Internet, que puede acabar afectando a la salud física, mental y/o a la adaptación social de la persona. 

La Adicción a Internet en primera persona

Profesionales y pacientes te explican cómo se convive con la enfermedad
Adicciones a Internet | PortalCLÍNI...
Se debe prevenir la adicción a Internet desde la primera infancia, tanto a nivel sanitario como social y educativo, realizando psicoeducación con las familias y con los menores sobre un correcto uso de las nuevas tecnologías y sobre los posibles riesgos de un uso inadecuado.

Algunas de las conductas a través de Internet que pueden llegar a cumplir criterios de adicción en el caso de repetirse de manera compulsiva son: 

  • Participar en videojuegos en línea
  • Utilizar las redes sociales 
  • Buscar información
  • Visualizar videos, series o películas
  • Realizar compras 
  • Apostar en juegos de azar

Las pantallas con conexión a Internet son parte del día a día y la mayoría de la población hace un uso adecuado y saludable de las mismas. Sin embargo, algunas personas, y en particular los menores y adolescentes, debido a que ciertas partes de su cerebro están aún en desarrollo, pueden tener problemas para controlar su uso. 

Cuando se diagnostica una adicción a través de Internet se considera necesario realizar una intervención terapéutica que abarque no solo la conducta adictiva sino también sus consecuencias, así como el resto de los factores implicados en el desarrollo del trastorno.

Tipos de Adicción

Se distinguen tres tipos de problemas en relación con el uso de Internet, que pueden necesitar una intervención clínica y/o psicoeducativa, con diferentes componentes bio-psico-sociales:

Móvil con flecha hacia arriba indicando aumento de uso

Uso excesivo de aplicaciones de Internet hace referencia a un tiempo de uso que supera lo recomendado según la edad y la situación particular de la persona usuaria. En el caso de los menores, la Sociedad Española de Pediatría propone unas recomendaciones generales acerca de la exposición a pantallas en función de la edad del menor.

El exceso de exposición podría llegar a producir consecuencias negativas, físicas, psicológicas y sociales, como las que se detallan a continuación:

Consecuencias físicas

Consecuencias psicológicas

Consecuencias sociales

Cansancio y dolor de cabeza, cuello, espalda…

Ojos secos y otros problemas de visión

Síndrome del túnel carpiano, tendinitis…

Insomnio y otros problemas de sueño

Aumento de peso por sedentarismo o desnutrición por saltarse comidas…

Alteraciones inmunitarias

Falta de higiene personal, etc.

Inestabilidad emocional, ansiedad, depresión…

Irritabilidad, agresividad

Sentimientos de culpa al no poder cumplir con las obligaciones cotidianas

Disminución del rendimiento académico o laboral, absentismo, etc.

Descompensación de trastornos mentales previos (estados de pánico, disociación, confusión mental…)

Inmadurez, empobrecimiento afectivo, dificultad para afrontar problemas cotidianos

Aislamiento social, desinterés por los que no comparten la misma afición

Conflictos familiares (agresividad ante imposición de límites…)

Robo de dinero a familiares

Problemas legales por actividades no controladas en la Red, etc.

Pantalla con un cuerpo desnudo

Uso problemático de Internet está relacionado con la realización de actividades inadecuadas según la edad o directamente perjudiciales para la persona. En el caso de menores y adolescentes es frecuente el trastorno de ansiedad y el malestar emocional ante conflictos en las redes sociales, el cyberbulling, el sexpreading, el grooming, etc., así como la exposición a contenidos violentos, pornografía, inducción a las autolesiones, el suicidio, la restricción alimentaria o las conductas purgativas.

Móvil con diferentes redes sociales

Uso adictivo de algunas actividades gratificantes a través de Internet se resume en una dificultad para controlar el uso a pesar de tener conciencia de las consecuencias negativas que ocasiona. Para poder considerar que se ha desarrollado una “adicción”, la pérdida de control debe tener una repercusión significativa sobre la adaptación a la vida cotidiana, y una duración de al menos 12 meses en adultos, aunque algunos autores proponen un periodo menor en el caso de menores y adolescentes.

De forma general, y en especial cuando se trata de menores y adolescentes, en lugar de “adicción a Internet” es preferible hablar de “Uso Problemático de Internet” (UPI) o de “Uso de Internet con riesgo de adicción” ya que es preferible detectar de manera precoz los primeros síntomas de posibles problemas adictivos en el futuro para poder intervenir de forma preventiva lo antes posible. 

Además, en menores y adolescentes es habitual que los problemas en relación con el uso de pantallas se asocien con la presencia de trastornos mentales subyacentes o bien con problemas previos en su entorno familiar, escolar o social, lo que requiere intervención también en esos ámbitos. 

También pueden existir usos problemáticos, perjudiciales o ilícitos de Internet que requieran intervención, supervisión y control por parte del sistema socio-sanitario y/o judicial. 

Para profundizar en estos aspectos, se puede consultar el documento “Les tecnologies digitals a la infància, l’adolescència i la Joventut. Generalitat de Catalunya”. 

Tipos de conductas adictivas a través de pantallas

Existen diversas actividades que se realizan a través de las pantallas que pueden ser potencialmente problemáticas o adictivas. Se suelen agrupar según diferentes criterios:

  • Según el dispositivo: móvil, ordenador, videoconsolas, tableta...
  • Según la actividad: videojuegos, e-sports, compras, redes sociales, navegar por Internet, apuestas, pornografía...
  • Según asocien gasto de dinero o no, en formato de compra o de apuestas, videojuegos con premios o con posibilidad de comprar de accesorios virtuales, etc.
  • Según si es individual o grupal y, en este último caso, si es síncrona (se comparte la actividad en el mismo momento), o asíncrona (se comparte en momentos diferentes a través de redes sociales).

Aunque únicamente algunas de las siguientes conductas se han reconocido como potencialmente “adictivas” en los actuales manuales diagnósticos (DSM-5 y CIE-11), en realidad la “adicción a Internet” puede referirse a diferentes tipos de actividades que se pueden realizar a través de las pantallas:

Mando de videojuegos

Los videojuegos. El “Trastorno por uso de videojuegos” (en línea y en solitario) fue reconocido en el año 2019 por la Organización Mundial de la Salud como tal. Este trastorno suele afectar más a los menores y adolescentes que a los adultos, y puede llegar a afectar gravemente su adaptación escolar y social.

Persona con iconos de redes sociales

Las redes sociales. Las personas con este problema revisan sus redes sociales, publican actualizaciones o comentan fotos de forma constante. Las interacciones sociales a través de Internet acaban volviéndose más importantes que las relaciones en persona.

Móvil con el símbolo del euro

El juego de apuestas. Este trastorno es reconocido por la Organización Mundial de la Salud, a diferencia de los videojuegos, la motivación principal de las personas con adicción a los juegos de apuestas es ganar dinero, y puede ocurrir tanto en línea como de manera presencial.

Móvil con un play

El entretenimiento en línea. Puede convertirse en “problemático” o incluso “adictivo” cuando las consultas a páginas web o la visualización de videos u otros contenidos en línea se acaban convirtiendo prácticamente en la única forma de ocupar el tiempo libre, llegando a afectar el cumplimiento de las obligaciones diarias.

Pantalla con un cuerpo desnudo

La pornografía o el cibersexo. Esta actividad se considera problemática o adictiva cuando implica visualización compulsiva y recopilación de pornografía en línea y/o uso excesivo de chats o servicios de sexo virtual para adultos, afectando a la adaptación psicosocial.

Persona comprando en exceso

Las compras. La llamada “compra compulsiva” se puede realizar a través de Internet y se caracteriza por la necesidad descontrolada de adquirir productos a través de plataformas digitales, de manera que llega a afectar de manera negativa la vida personal, emocional y financiera de la persona.

Signos de alarma de la adicción a Internet

Persona con pensamiento repetitivo en internet

Uso intenso, preocupación y priorización del uso de pantallas con conexión a Internet.

Persona que no tiene wifi y está enfadada

Incremento progresivo del tiempo de uso (tolerancia) y malestar en forma de ansiedad, irritabilidad o agresividad cuando no es posible realizar la actividad o se impide el acceso (abstinencia).

Familia con padre, madre y niña adolescente

Conflictos familiares, discusiones y engaños con respecto al tiempo dedicado a las pantallas, gasto económico asociado y/o influencia en las actividades cotidianas (se duerme menos de lo necesario, no se respetan los horarios de comida, no se hacen los deberes, etc.).

Móvil con diferentes redes sociales

Refugio en las pantallas ante las pequeñas dificultades o problemas cotidianos. 

Escuela tachada

Pérdida de interés por actividades académicas, laborales, sociales o lúdicas. Se afectan las relaciones sociales y familiares, se pierden oportunidades profesionales, disminuye el rendimiento académico, y/o se abandonan las obligaciones de la vida cotidiana (absentismo escolar, actividades de higiene, etc).

Por lo tanto, la cantidad de tiempo que se utilizan las pantallas puede ser un “marcador de riesgo” pero no es necesariamente un síntoma para diagnosticar el trastorno adictivo. Es la repercusión negativa en el funcionamiento diario de la persona o la afectación de las relaciones interpersonales lo que indica que un comportamiento realizado a través de Internet puede alcanzar el rango de enfermedad adictiva.

¿A cuántos adolescentes afecta la “adicción a Internet”?

La encuesta ESTUDES de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, reportó que entre los adolescentes de 14 a 18 años que cursan enseñanzas secundarias: 

  • Un 20,5% presenta un “uso problemático de Internet”. En ellos, el tiempo medio de uso es de 5,36 horas/día entre semana y de 6,97 horas/día el fin de semana.
  • Un 4% presenta un “problema con el gasto de dinero por Internet” en apuestas deportivas, videojuegos, criptomonedas, juegos de azar, etc.
  • Un 5,1% de adolescentes presenta un posible “trastorno por uso de videojuegos”. De estos, el 62,2% usa videojuegos diariamente y el 13,5% los utiliza más de 8 horas/día.

La perspectiva de género en la adicción a Internet

Es necesario introducir una perspectiva de género, tanto en la comprensión del fenómeno de “adicción” a Internet como en la prevención y el tratamiento. En general, las personas de género masculino tienden a tener una mayor prevalencia de uso problemático de Internet, especialmente en relación con los videojuegos en línea y la visualización de pornografía. Suelen preferir actividades competitivas con las que pretenden demostrar destreza, como los videojuegos y las apuestas en línea. También es frecuente que participen en chats y foros relacionados con el gaming y temas relacionados. 

En cambio, las mujeres tienen mayor tendencia a utilizar las redes sociales, la mensajería instantánea y las compras en línea. Ellas suelen utilizar las redes sociales para mantenerse informadas sobre lo que hacen sus amigos y conocidos, para comunicarse y para compartir fotos, videos y otros contenidos personales. 

En el abordaje preventivo y terapéutico de los trastornos por uso de videojuegos, redes sociales e Internet, hay que tener en cuenta que los varones, para sentirse aceptados y valorados, necesitan demostrar su habilidad en los videojuegos y, para ello, suelen pasar mucho tiempo jugando y entrenando sus competencias. Por otro lado, suelen estar más expuestos a contenidos competitivos y agresivos. Las mujeres, en cambio, suelen tener más inseguridad, depresión o ansiedad por no sentirse suficientemente atractivas en comparación con modelos ideales o utópicos. 

Debido a estas diferencias, los programas preventivos y de tratamiento para los varones se centran más en el autocontrol del tiempo de juego y en fomentar las actividades de ocio no-informáticas. Y, en cambio, los programas para mujeres priorizan las estrategias de gestión emocional. En ambos casos se trabaja el desarrollo de habilidades sociales y la autoestima.

Lo más importante en el abordaje terapéutico de la adicción a Internet es la personalización de la intervención en cada caso; y especialmente porque cada vez hay más jóvenes que no se identifican con ninguno de los dos géneros normativos y no siguen los patrones y motivaciones de uso descritos en los párrafos anteriores.

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Información documentada por:

Publicado: 16 de octubre del 2019
Actualizado: 16 de junio del 2026

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