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Diagnóstico del Cáncer de Hígado

Tiempo de lectura: 3 min

Dado que el cáncer de hígado no suele dar síntomas específicos en las fases iniciales y la única posibilidad de aplicar tratamientos con intención curativa es diagnosticar la enfermedad en una fase precoz, cuando aún no ha producido síntomas, es necesario aplicar programas de diagnóstico precoz en aquellos pacientes que presentan riesgo de desarrollar esta enfermedad.  

En el caso del carcinoma hepatocelular, el programa de cribado se basa en la realización por parte del personal experto de una ecografía abdominal cada seis meses. 

La detección de un nódulo por ecografía obliga a realizar diferentes estudios complementarios para llegar a un diagnóstico definitivo, ya que en un elevado porcentaje de personas el diagnóstico final de estos nódulos es el de carcinoma hepatocelular.  

El diagnóstico de este tumor se puede realizar de dos formas:  

Aparato de Resonancia Magnética Nuclear o RMN

Tomografía computarizada o resonancia magnética. El diagnóstico por imagen se basa en la identificación de un patrón de captación de contraste muy característico, que si se identifica permite el diagnóstico de este tumor sin necesidad de realizar una biopsia. Sin embargo, en una proporción relevante de casos, las técnicas de imagen no permiten realizar un diagnóstico concluyente y, en ese caso, es necesario realizar una biopsia.  

Microscopio y muestra. Estudio anatomopatológico

Estudio anatomopatológico de una muestra de tejido obtenida a través de una biopsia.  

En el caso del colangiocarcinoma, aunque existen patrones de imagen muy sugestivos, a diferencia del carcinoma hepatocelular, el diagnóstico no invasivo por imagen no es posible y su diagnóstico se basa en la confirmación del tipo de tumor a través de una biopsia.  

Estadiaje del Cáncer de Hígado

El carcinoma hepatocelular se asienta en la mayoría de los casos sobre un hígado que tiene una enfermedad crónica. Esto determina que el pronóstico y las opciones terapéuticas dependan estrechamente del grado de afectación de la enfermedad hepática subyacente. Además, es fundamental realizar un estudio preciso para evaluar la extensión del tumor. El pronóstico depende del número y tamaño de las lesiones en el hígado y, en particular, si la enfermedad se ha extendido fuera del hígado o ha invadido los vasos sanguíneos que irrigan el hígado (frecuentemente la vena porta).  

Finalmente, es necesario evaluar si el paciente presenta síntomas específicamente asociados a una enfermedad oncológica (mayor cansancio de lo habitual, pérdida de peso y/o apetito), ya que su presencia tiene gran impacto en el pronóstico. 

Existen muchos sistemas de estadiaje y evaluación pronóstica, pero el más usado y el recomendado por las Sociedades científicas en España y Europa es el sistema BCLC (Barcelona Clinic Liver Cancer), que fue desarrollado en el Hospital Clínic de Barcelona.  

El sistema BCLC reconoce cinco grandes estadios de le enfermedad: 

  • Estadio muy inicial (BCLC 0). Constituye un grupo con especial buen pronóstico que incluye pacientes con función hepática conservada y sin síntomas que tienen tumores únicos menores de dos centímetros y sin invasión vascular ni diseminación. Estos pacientes pueden ser tratados mediante ablación percutánea o resección quirúrgica con alta probabilidad de curación de la enfermedad. 

  • Estadio inicial (BCLC A). Son pacientes sin síntomas, con función hepática conservada y con un tumor solitario o un máximo de tres nódulos de hasta tres centímetros de diámetro. En estos pacientes es posible aplicar tratamientos con intención curativa como la resección quirúrgica, la ablación percutánea y el trasplante hepático. La supervivencia esperada a los cinco años es de 50-75%.  

  • Estadio intermedio (BCLC B). Son pacientes con tumores multinodulares, con función hepática y estado general conservado, pero sin invasión vascular ni extrahepática. En estos pacientes el tratamiento de primera elección es la quimioembolización (transarterial chemoembolization, TACE).  

  • Estadio avanzado (BCLC C). Son pacientes con función hepática conservada, pero que presentan un tumor con invasión vascular y/o extrahepática o con afectación leve del estado general. Son pacientes que se benefician de tratamientos sistémicos (terapias dirigidas).  

  • Estadio terminal (BCLC D). Son pacientes con afectación severa del estado general y/o función hepática comprometida sin opciones de trasplante hepático. En estos casos, se recomienda tratamiento sintomático de soporte. 

En el caso del colangiocarcinoma, la evaluación pronóstica se basa fundamentalmente en si es o no factible la resección quirúrgica. En caso de que se pueda operar, el pronóstico depende de la extensión intratumoral (número y tamaño de las lesiones) y la presencia de invasión de territorio vascular y de los ganglios adyacentes al hígado. Si no es operable, hay que tener en cuenta la extensión del tumor fuera del hígado. 

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Información documentada por:

Alejandro Forner González
Jordi Bruix Tudo
María Reig Monzón
Neus Llarch Alfonso

Publicado: 13 de mayo del 2020
Actualizado: 13 de mayo del 2020

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